CASO LAVANDERO (CHILE)



















  Arma desconocida de Armendariz

En enero pasado,el fiscal reclutó desde Barcelona al siquiatra chileno Jorge Barudy para que se convirtiera en el principal perito de la fiscalía en el caso Lavandero. Se le considera una eminencia mundial en el tema de la pedofilia. Su misión fue corroborar la veracidad de los testimonios de los cuatro testigos y evaluar al ex senador.

Autor: ClaudiaFarfán.
Foto: Sergio López
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El teléfono del siquiatra chileno Jorge
Barudy (56) sonó el 4 de enero pasado, poco después de las dos de la tarde, en su oficina en Barcelona. Al otro lado de la línea se encontraba el abogado Rodrigo de la Barra, brazo derecho del fiscal Xavier Armendáriz. Éste le propuso que fuera el principal perito del proceso en contra del senador Jorge Lavandero. Barudy conocía someramente el caso y pidió que le enviaran un oficio, explicándole en detalle cuál sería su labor. Después de leer el mail
enviado por Armendáriz, el dr. dejó pasar unos días y aceptó el trabajo.
La misión era concreta: validar la credibilidad de los testimonios de los cuatros menores que acusan a Lavandero y hacer
una proyección del perfil sicológico del desaforado senador.
Armendáriz llegó al siquiatra porque
más de una vez había escuchado de las charlas que Barudy imparte en la Universidad Diego Portales. También conocía su trayectoria como terapeuta e investigador en casos de violencia infantil. El facultativo,
que salió de Chile exiliado en 1975, cuando era director del Hospital de Puerto Saavedra, se especializó en neurosiquiatría en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.
Hoy se le considera una eminencia a nivel mundial en el tema de la pedofilia. Ha tratado a decenas de niños que han sufrido agresiones sexuales y también ha conocido y
estudiado en detalle el comportamiento de 82 sujetos acusados de cometer ese delito.
Sus informes a los tribunales han sido
determinantes para condenar a prisión a 18 agresores sexuales en Bélgica y España. El último fue un profesor de religión belga que abusó de una niña durante 8 años. Recibió una pena de 28 años de cárcel.
Dos libros de investigación sobre el tema y la elaboración de una tipología clínica de esta perversión sexual sellan su carrera.

Fantasma de Gemita
Pese a que los cercanos de Armendáriz aseguran que éste confía en los peritajes realizados en Chile, el fiscal no quiso correr ningún riesgo, sobre todo por las presiones que han existido en el caso y por el fantasma de Gemita Bueno. La experiencia y el prestigio de Barudy, calculó Armendáriz, despejarían cualquier atisbo de duda sobre la veracidad de las declaraciones que hicieron los cuatros niños durante la investigación judicial. Esas son las pruebas que se consideran determinantes en el juicio oral que llevará al ex caudillo DC al estrado. Incluso, su defensa está jugando todas sus cartas para lograr desvirtuarlos a tiempo. La metodología de trabajo pactada entre el siquiatra y el fiscal consistió en que Barudy analizara -entre enero y marzo pasados- el expediente de más de mil fojas con las declaraciones de los cuatro testigos, la metodología de los exámenes médicos practicados a esas supuestas víctimas y el patrón de conducta del parlamentario durante los últimos 34 años, período en que -según señala la fiscalíase han registrado las denuncias en contra del parlamentario.
Para escudriñar en la mente de Lavandero, Barudy se basó en lo que atestiguaron todas las víctimas respecto a su patrón de conducta -incluidos los llamados testigos de contexto, como Bruno Coulón- y sobre la base de las declaraciones que hizo el propio parlamentario durante los exámenes sicológicos que se le practicaron en enero del año pasado en el Instituto Médico Legal.

Chequeando testimonios
Uno de los aspectos a los que Barudy dedicó más tiempo fue a revisar las entrevistas sicológicas de los cuatro menores que acusaron al parlamentario, para descartar cualquier señal de inducción. Luego, hizo un análisis de contenido de estas declaraciones. Según abogados, precisamente en este punto -una parte clave de cualquier peritaje- fue donde fallaron los controles sobre Gemita Bueno, lo que permitió que la joven lograra engañar a los peritos y al juez en el caso Spiniak. Para corroborar la veracidad de los testimonios, Barudy midió la coherencia de los relatos de los niños, cotejándolos con la versión de otros testigos, como los cercanos a las víctimas. También se preocupó del nivel de detalles registrado en los testimonios, porque su larga experiencia clínica le ha indicado que las declaraciones falsas carecen de información específica o en apariencia irrelevante. Por ejemplo, el “color de un cojín o el de una pared”, dice una fuente ligada a la investigación. También se preocupó de analizar la emotividad negativa que relataron los menores. Después de todos estos procedimientos le informó a Armendáriz de sus conclusiones: según Barudy los menores presuntamente abusados por el desaforado senador dicen la verdad.

La mentede Lavandero
La segunda parte del trabajo encomendado fue elaborar un informe del senador. La evaluación sicológica del Instituto Médico Legal concluyó que Lavandero posee una personalidad con “rasgos narcisistas y paranoides”. Sin embargo, el citado informe no arriba a conclusiones sobre la supuesta pedofilia del parlamentario. Barudy coincide con los peritos en que “su estilo personal está asociado a rasgos del tipo narcisista y paranoides”. Después de dos meses de estudiar los testimonios relacionados con Lavandero y de acuerdo a su experiencia clínica, el siquiatra logró arribar a una conclusión en su informe: “el imputado puede corresponder (...) al tipo de pedófilos obsesivos”, según cuentan en el entorno de la fiscalía. Sin referirse en particular a Lavandero, sino más bien al perfil descrito, Barudy asegura que “estos sujetos han abusado de varios niños y niñas diferentes, presentando una compulsión crónica y repetitiva a excitarse sexualmente con niños a partir de los 8 y hasta los 17 años aproximadamente”. Además “abusan de sus víctimas sin vergüenza ni remordimientos y cuando son denunciados, niegan con vehemencia su culpabilidad”.

La defensa lo ataca


Según la defensa de Lavandero, las conclusiones del principal perito de Armendáriz están condicionadas por “el millonario pago” que le habría ofrecido la fiscalía para trabajar con ellos. En el Ministerio Público desmienten tal aseveración: “Le pagamos un millón de pesos, que para un experto de su nivel es muy poco”. Burudy en estos momentos está en Chile. Su presencia en el juicio es obligatoria. Luego de esto volverá a Barcelona, donde vive hace cinco años. El tema que hoy le interesa es la resiliencia. Acaba de publicar el libro “Los buenos tratos de la infancia”, que habla justamente sobre esa capacidad de las personas para sobreponerse a la adversidad, algo que él conoce bien porque en sus tres meses de detención tras el golpe militar fue torturado. 


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