Toda relación humana, para que sea fortalecedora, hace necesario que las personas se centren y reconozcan en el otro lo positivo. La relación que se establece entre la familia y la escuela no es una excepción.







 

FAMILIA - ESCUELA: UNA ALIANZA PARA FORTALECER A LOS ESTUDIANTES

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PARTE I

1 Introducción y objetivo
2 ¿Por qué es importante centrarse en lo positivo?

Toda relación humana, para que sea fortalecedora, hace necesario que las personas se centren y reconozcan en el otro lo positivo. La relación que se establece entre la familia y la escuela no es una excepción.

Una misión central de la escuela es fortalecer a la familia en su rol educativo, valorizándola, legitimándola y favoreciendo el desarrollo de las competencias parentales, que necesitan para cumplir su importante rol.

La mejor manera de mantener buenas relaciones con los padres, es asumir una actitud de reconocimiento lo más explícita posible: de las acciones que realizan los padres por el bienestar de sus hijos, de los talentos que tienen los estudiantes y de los esfuerzos que éstos realizan por lograr sus metas .

El reconocimiento es más efectivo cuanto más descriptivo es. Es más potente decir ¡qué buena y original es su forma de estimular a Carlitos, para que haga sus tareas!, que decir simplemente, “Carlitos llega ahora con sus tareas hechas”

3 ¿Qué piden los padres a los profesores?

Cuando se les pregunta a los padres “¿qué características de los profesores los estimulan a participar más en la escuela?”, la respuesta es que para ellos es importante sentirse considerados, tratados bien por los profesores, sentir que la escuela tiene las puertas abiertas para ellos, y percibir que los profesores tienen un interés genuino por sus hijos y que se relacionan y comunican bien con ellos.

4 ¿Ayuda o perjudica encontrar un culpable?

Una tendencia natural, especialmente cuando se está angustiado por un problema de un estudiante, es buscar al responsable en la familia, pero una actitud de esta naturaleza tiende más bien a agravar la situación que a encontrar soluciones, ya que distancia a los actores involucrados.

Cuando se llama a los padres en esta actitud, es probable que ellos se defiendan, inculpando a su vez a la escuela. Ante esta situación, muchas veces los profesores sienten temor de decirles la verdad de lo que les ocurre a sus hijos y comienzan a bajar el perfil de las dificultades que pueda tener el niño.

Hay que recordar siempre que el afecto que la mayoría de los padres tiene hacia sus hijos, es incondicional, por lo que muchas veces es difícil aceptar y escuchar críticas acerca de ellos. Esto es especialmente verdadero, cuando los padres perciben una actitud acusatoria más que de búsqueda de soluciones, o si perciben una actitud de mucho desapego y frialdad cuando el profesor describe a su hijo.

Frente a los problemas de los estudiantes es mejor hacer alianzas que buscar culpables o provocar confrontaciones. Un enfoque correcto sería tratar de entender las causas de los problemas, para ver si desde allí, pueden surgir soluciones.

Cuando hay conflictos, el niño debe percibir que es un espacio de resolución de problemas y no simplemente una situación que se transforma en que el joven se siente “sentado en el banquillo de los acusados”. Es importante que el niño perciba que existe una alianza “a favor de él” y no una alianza “contra él”.

Las culpas desenergizan y raramente producen deseos de cambiar. Señalar culpables no ayuda a buscar soluciones sino que daña la relación y es un obstáculo importante en la comunicación.

Lo que sucede habitualmente es que para defenderse de la culpa, las personas que se sienten acusadas intentan negar su responsabilidad en los hechos, señalándole al otro las deficiencias que le encuentran. De esta forma se cae en un mecanismo de atribución cruzada de culpa, en que nadie está interesado en solucionar el problema, sino que las energías están puestas en defenderse y culpar al otro.

Una de las maneras de mantener buena relación con los padres es escucharlos, lo que no resulta fácil cuando hay áreas críticas.

Por ello, es necesario mantener un muy buen nivel de autocontrol para postergar lo que nos parece urgente decir, hasta saber lo que piensan los padres frente al problema o en qué situación familiar se encuentran.
Por ejemplo, si un niño está presentando un problema, y al llamar a los padres nos damos tiempo para preguntar primero, cómo se encuentran ellos, podríamos enterarnos de situaciones críticas (enfermedad, cesantía u otra) por las que está pasando la familia: Esto nos puede dar posibles explicaciones del problema del alumno y puede variar la forma de manejar la situación.

4 ¿Cómo entregar información a los padres?

En las entrevistas que se relacionan con algún conflicto, nunca es recomendable ir directamente al grano, sino que previamente es necesario crear algún vinculo, establecer algún tipo de relación con los padres.

El crear relaciones positivas, al igual que la anestesia, facilita las intervenciones dolorosas; así los padres sentirán al profesor, que se toma el tiempo para escuchar, como un aliado que empatiza con las dificultades que está presentando el niño o la familia.

Los padres son muy sensibles a lo que se diga y opine de sus hijos y es frecuente que sobrerreacionen cuando sienten que su hijo es criticado. La critica puede percibirse como un ataque y aunque la intención del profesor sea ayudar al niño, los padres pueden no percibirlo y reaccionar a la defensiva.

II PARTE

1 ¿Infantilizamos a los padres?

Una de las críticas que se ha hecho a la relación profesores-padres, es que en ocasiones hay una transferencia inconsciente del estilo de relación que los profesores establecen con los estudiantes. Es así como los padres se quejan de sentirse infantilizados. Algunas de las características de una relación infantilizadora es que no es una relación de igual a igual, sino de experto a inexperto; no es democrática porque no se les escucha sino que se les da órdenes, se les pide cuentas y no se consideran sus opiniones.
En contraste, cuando la relación entre profesores y padres se establece de adulto a adulto, entre iguales, la relación es más personalizada y es democrática, por lo tanto el peso de las opiniones es equivalente. Se percibe entonces, como una búsqueda conjunta de acuerdos y eventuales soluciones frente a problemas que podría presentar el niño. El resultado es una alta motivación por apoyar al profesor y un sentimiento de valoración y respeto mutuo.

Por buena que sea la relación de los padres con el colegio, lo normal es que a veces se planteen algunos desacuerdos. Si Ud. tiene que plantear algún problema a una familia, tenga presente al plantearlo que “el cómo se dice” es tan importante como “lo que se dice”.

Si quiere ser escuchado cuide que su forma de entregar el mensaje sea respetuosa y ponga atención en que lo que está diciendo está siendo bien interpretado. De posibilidades de diálogo, de manera que el papá o mamá, puedan expresar su percepción de la situación.

Muchas veces, especialmente cuando las personas tienen diferentes puntos de vista frente a las situaciones, las conversaciones se transforman en un "monólogo paralelo". Esto significa que cada cual dice lo que quiere decir, pero que nadie presta atención a lo que el otro está diciendo. Si quiere ser efectivo en la comunicación con los padres dialogue, sea respetuoso y evite cerrarse en su posición.

2 Familia y escuela : ¿Una relación triangular?

Si bien la mayor parte de los padres y de los profesores desearían tener una relación fluida y nutritiva, llama la atención que esta relación sea tan compleja y difícil de establecer. Una de las razones que se piensa que podría estar a la base de las dificultades de la relación padres - profesores, es que se trata de una relación triangular - en que padres y profesores no buscan una acercamiento per se entre ellos- sino que se vinculan en función de un tercero que es el niño. Para cada uno, el niño representa un tipo de relación diferente. Para los padres la relación con su hijo es única, exclusiva e incondicional, en cambio para el profesor, el niño representa uno más de sus alumnos y es una relación transitoria. Por lo tanto si bien el profesor podría ser más objetivo en sus análisis es muy posible que tenga menos información y que sea más frío y distante en su apreciación.

Es necesario, por lo tanto, al relacionarse con los padres, tener conciencia de estas diferencias y tener una actitud lo más empática posible en relación a los sentimientos que la información que se entrega, puede provocar en ellos.

3 ¿Qué efectos tiene la entrega de información?

Muchas veces, después de entregar una información negativa, los padres castigan o retan violentamente a los niños, lo que por supuesto no era lo que el profesor deseaba. Cuando esto sucede, la relación entre padres y profesores, en vez de beneficiar al niño, lo perjudica.

Otro elemento importante a considerar es si el procesamiento de la información por los padres, va a generar en ellos las conductas que el profesor consideraba necesario para que el niño superara el problema que estaba presentando, ya que las cosas no son sólo cómo se dicen sino también cómo se escuchan.

Una forma de controlar el efecto producido por la entrega de información, es conversar con los padres acerca de las estrategias que imaginan que podrían utilizar para solucionar los problemas. De esta manera, es posible aminorar efectos negativos o fortalecer los efectos positivos.

Para evitar los efectos negativos, es importante entregar la información en términos lo más descriptivos posibles, sin hacer juicios éticos, y sobre todo cuidar de no usar pensamiento metafórico negativo, el que tiene alto impacto en la formación del autoconcepto de los niños. Por ejemplo, en vez de decir “es que lo que pasa es que es tan lento como una tortuga”, bastaría con decir “es necesario que le enseñemos a trabajar más rápido”.

Uno de los efectos negativos inesperados más frecuentes de la interacción padres profesores, cuando los niños tienen dificultades, es que la presión hecha a los padres para que los niños rindan más, es transferida por ellos a sus hijos, incluso con mayor intensidad. Un exceso de presión puede tener un efecto contraproducente en los niños, especialmente si tienen dificultades. Muchos niños llegan a odiar su colegio, y lo que es más grave, “el aprender”, no sólo porque les cuesta y les va mal, sino porque deteriora la relación con sus padres.

Una manera de ayudar a los padres a elaborar situaciones críticas o difíciles con sus hijos, producidas en el contexto escolar, es ayudarlos a semantizar que toda crisis puede ser vivida como una oportunidad de crecimiento y cambio, y no necesariamente como un callejón sin salida.

III PARTE

1 ¿Cómo evoluciona la participación de los padres en la escuela?

Cuando los niños son pequeños, tienen una actitud muy positiva respecto a la participación de los padres en su vida escolar. Sin embargo, en la medida que los niños van creciendo, van variando hacia una actitud de mayor autonomía y comienzan a vivir con temor y desconfianza, el hecho que sus padres sean llamados por el colegio. Perciben las llamadas de la escuela a sus padres como amenazantes y se sienten excluidos en una relación en que no son incluidos de la manera que les gustaría.

No es raro que escondan libretas de comunicaciones y “olviden” avisar ciertas reuniones.

Para disminuir las diferencias a veces es conveniente que el niño esté presente. De esta manera se garantiza que el niño pueda ser escuchado, los padres puedan expresar su versión y los profesores puedan emitir su opinión y todos puedan escucharse mutuamente.

La relación de conocimiento y amistad que se va desarrollando entre los padres de los estudiantes en las reuniones de apoderados, además de producir una lazo de afecto que es importante, puede significar un apoyo mutuo entre los niños.

2 ¿Cómo incentivar la participación de los padres desde lo académico?

La vinculación en el ámbito académico, para que sea efectiva, es importante que sea sentida por los padres como nutritiva, no amenazante y que les da un amplio espacio de participación.

Los espacios de participación más frecuentes son las reuniones de apoderados, las charlas para padres y las entrevistas personales.

Para que las reuniones cumplan su objetivo y no se transformen en una obligación aburrida para los padres, deben ser ni demasiado frecuentes ni demasiado largas. Es importante que sientan que los temas que se tratan son relevantes para ellos y que lo aprendido les ayuda a mejorar la relación con sus hijos, que el clima de las reuniones es relajado y grato, que existe respeto por la confidencialidad de las situaciones particulares, que los niños no son comparados y finalmente, pero no por ello menos importante, que hay respeto por los horarios de inicio y de término.

Una estrategia efectiva que utilizan algunos profesores es conversar a comienzos de año, sobre qué temas les parecería interesante tratar en las reuniones y dejar la puerta abierta para que si surgen inquietudes por parte de los padres, éstas sean incluidas en la agenda de las reuniones. Muchas veces las familias pueden proporcionar recursos profesionales y técnicos para tratar estos temas.

Una manera de crear un clima positivo en las reuniones y con los apoderados es centrarse de preferencia en los aspectos positivos que los niños tienen. Aunque no es posible ni deseable obviarse los aspectos conflictivos, es conveniente contextualizar los problemas desde una perspectiva positiva y esperanzadora.

En la medida que los padres se sientan no sólo conocedores sino partícipes del proyecto educativo se verá aumentado el compromiso de los padres con la tarea educativa. También corresponde a los padres conocer los resultados de la gestión educacional y los mecanismos de evaluación que se utilizan para ello.

Uno de los aspectos que en vez de acercar, tiende a alejar a los padres es la rigidez de los colegios, lo que impulsa a los padres a mentir; esto no sólo afecta la relación con la escuela, sino que tiene como efecto ante el niño el validar la mentira, como un modo de evitar sanciones y disminuye la posibilidad que el colegio tiene de enseñar valores.

3 ¿Cómo acercar la escuela a los padres?

Para facilitar el acercamiento de los padres a la escuela, los profesores pueden hacerlo desde el ámbito académico y desde el ámbito no académico.

Para la vinculación en el ámbito no académico, es necesario escuchar las necesidades de los padres para abrir los espacios. Por ejemplo, talleres de computación para apoderados, competencias deportivas, actividades recreativas, talleres de desarrollo personal para padres, talleres de vida saludable.

Este tipo de vinculación en el ámbito no académico promueve en los padres un sentimiento de cercanía, de pertenencia y de identificación con el proyecto escuela y genera redes de apoyo. Además de crear vínculos, da espacios para conversar de los hijos en un contexto más informal y se genera una relación profesor-padre de una calidad que facilita el abordamiento de temas difíciles.

Después de haber jugado, competido y haberse reído juntos, se produce un acercamiento que sin duda se va a transferir en los encuentros posteriores y en la interacción en general.

Abrir la escuela a la comunidad con actividades extraprogramáticas, puede ser un modo no sólo de acercar la escuela a la familia, sino también a la comunidad local, la que así la irá sintiendo como un espacio propio que da posibilidades de crecimiento personal

Para la escuela, resulta un elemento positivo la existencia de vínculos de conocimiento y afecto entre los padres, ya que cuando ellos existen, la asistencia a las reuniones se hace más atractiva y la participación habitualmente tiene un mayor nivel de autoexposición, lo que enriquece sin duda la interacción

El espacio de encuentro entre la familia y el contexto escolar, debiera constituir una alianza entre padres y profesores, ya que tanto unos como otros comparten la responsabilidad por el bienestar y la educación del niño. Ambos contextos, el familiar y el escolar, están interesados en un mismo fin: el desarrollo pleno del hijo o alumno.

En el largo camino que significa la vida escolar, la relación que se establezca, entre padres y profesores, debe ser percibida por todos como nutritiva, ya que sólo de esta manera se logrará favorecer el desempeño escolar y los sentimientos de bienestar en los estudiantes.