|
TEXTO
VÍDEO PARA PADRES
PARTE
I
1.
¿Delegamos excesivamente en la escuela?
Los
padres y los profesores deberían ser socios activos en
la tarea de educar. Sin embargo, los profesores tienden a quejarse
que algunos padres delegan toda la responsabilidad en la escuela.
Por ello es necesario que los padres puedan demostrar cuánto
y cómo les importa la educación de sus hijos,
involucrándose en la tarea educativa. En este sentido,
no bastan las declaraciones de principio. Es necesario que el
interés por los hijos se refleje en actitudes concretas
y que haya un esfuerzo por satisfacer las demandas que la escuela
le hace a los padres, como por ejemplo la generación
de hábitos de estudio, pedido de materiales y asistencia
a reuniones. Mantenerse informado también es un requisito
mínimo para que la sociedad entre padres y profesores
funcione.
2.
¿Acompañamos a nuestros hijos?
Acompañar
a los hijos es una tarea central de los padres. El colegio es
un aspecto muy significativo en sus vidas por lo tanto la presencia
cercana de los padres y la compañía que sean capaces
de entregar, será un elemento decisivo para el buen desarrollo
de sus hijos.
3.
¿Cómo apoyar a los hijos en lo académico?
Una
instancia de apoyo al progreso académico de los hijos
es la promoción de actividades que aporten al desarrollo
intelectual, tales como la lectura, haciéndose socio
de la biblioteca municipal más próxima, visitando
los lugares de interés de la comuna, asistiendo juntos
a eventos culturales. Asimismo, es importante estimular los
talentos de los hijos, facilitando el acceso a actividades que
los promuevan y valorando sus logros académicos.
También
es necesario que los padres se preocupen de desarrollar los
hábitos de estudio, como por ejemplo definir los horarios
para estudiar y limitar el tiempo dedicado a la televisión
y al computador.
En
ocasiones esta función de apoyo es realizada por los
abuelos. Los abuelos son, después de los padres, quienes
más quieren a los niños y por diversas circunstancias,
(como el trabajo o enfermedad de los padres), cooperan activamente
en el cuidado y la educación de los niños.
4.
¿Por qué son tan significativos los vínculos
entre padres y profesores?
Cuando
se produce un vínculo afectivo positivo entre padres
y profesores, se favorece un conocimiento mutuo más profundo,
que genera lazos entre ambos, los que van a favorecer una comunicación
más libre y auténtica.
Cuando
se produce una vinculación de esta naturaleza, el compromiso
de los profesores, en ayudar al crecimiento académico
y personal del niño, es mayor.
5.
¿Cómo cuidar la relación entre padres y
profesores?
Como
todas las relaciones, aquellas que se establecen entre padres
y profesores, es necesario cuidarlas, y los vínculos
que se desarrollen entre ambos dependerá de las dos partes.
Desde los padres es importante el reconocimiento de la autoridad
y de la tarea del profesor, entender que su hijo es un alumno
entre varios, y entender que el rol del profesor es muy demandante.
Quizás lo más significativo para una buena convivencia
entre padres y profesores es la confianza mutua, lo cual supone
deponer actitudes ofensivas y defensivas, manteniendo una actitud
abierta y honesta.
Cuando
la relación que establecen los padres con los profesores
es buena, el impacto sobre la interacción profesor-alumno
será positivo. En contraste, cuando un conflicto es resuelto
de manera agresiva entre padres y profesores, posiblemente habrá
un impacto negativo en esta relación.
6. ¿Por qué es tan importante centrarse en lo
positivo?
Toda
relación humana, para que sea fortalecedora, hace necesario
que las personas se centren y reconozcan en el otro lo positivo.
La relación que establecen los padres con los profesores
de sus hijos no es una excepción.
Una
manera de mantener buenas relaciones con los profesores, es
asumir una actitud de reconocimiento lo más explícita
posible, de los esfuerzos y acciones que realizan los profesores.
Todo lo que los padres hagan por reconocer los esfuerzos de
los profesores para que los niños aprendan y progresen,
será beneficioso para fortalecer los vínculos
con el profesor. Es recomendable no ser tacaño a la hora
de reconocer los méritos de las demás personas,
sean ellas nuestros hijos, los profesores o nuestras amistades.
No
se trata de fingir con respecto a este reconocimiento; (lo que
se dice debe ser sentido, realmente por Ud.), pero SÍ
se trata de ser lo más generoso y efusivo al expresarlo.
El
reconocimiento es más efectivo cuanto más descriptivo
es. Por ejemplo es más eficaz decir al profesor ¡qué
buena y original es su forma de enseñar matemática,
que decir simplemente, “A Juanita le está costando
menos entender matemática”.
7.
¿Legitimamos a los profesores?
Es
importante que el niño perciba que existe una alianza
a favor de él y no en contra de él y sienta que
sus padres y profesores se legitiman mutuamente.
Los
padres debemos cuidarnos frente a los hijos, de no descalificar
a los profesores, porque cuando se descalifica, no sólo
se deslegitima a un profesor concreto, sino que se debilita
el concepto de autoridad. Esto es especialmente grave en la
adolescencia ya que en esta etapa el concepto de autoridad se
ve habitualmente cuestionado.
PARTE II
1.
Familia y escuela: ¿una relación triangular?
Si
bien la mayor parte de los padres desearían tener una
relación fluida y nutritiva con la escuela, no siempre
resulta fácil lograrlo. Una de las razones que se piensa
que podría estar a la base de las dificultades, es que
no es una relación directa sino que se trata de una “relación
triangular”. Esto quiere decir que cuando padres y profesores
se encuentran, no es para acercarse entre ellos, sino que lo
hacen para hablar acerca del niño. Uno de los factores
que complica la interacción entre padres y profesores
es que para cada uno de ellos el niño representa un tipo
de relación diferente.
La
incondicionalidad del afecto que los padres tienen hacia sus
hijos hace que muchas veces les resulte difícil y doloroso
aceptar y escuchar críticas acerca de éstos. Al
recibir críticas, los padres se sienten cuestionados
y les resulta difícil entender que para el profesor su
hijo es uno de sus muchos alumnos, en cambio para los padres
es único. Esto, que podría parecer una desventaja
porque el vínculo afectivo del profesor hacia el niño
sin duda es menos fuerte, podría tener un aspecto positivo,
que es que la visón que aporta el profesor puede ser
más objetiva. A veces, por miedo a mirar la realidad,
los padres se ponen defensivamente una venda en los ojos y cierran
los oídos a los mensajes que los profesores les quieren
entregar.
2.
¿Ayuda buscar un culpable?
Una
tendencia natural, especialmente cuando se esta angustiado por
una dificultad de los hijos, es buscar al malo o al culpable;
en este caso a algún profesor o profesora. Una actitud
de esta naturaleza habitualmente tiende a aumentar el problema
más que a encontrar soluciones, ya que provoca rabia
y distancia entre padres y profesores.
Frente
a los problemas, una mejor idea es hacer alianzas más
que provocar confrontaciones. Una cosa es tratar de entender
las causa de los problemas para ver si desde allí pueden
surgir soluciones, y otra muy distinta, es tener una actitud
de encontrar un culpable . Pocos mecanismos producen mas rabia,
que el que nos hagan sentir culpables.
Las
culpas quitan mucha energía y pocas veces dan ganas de
cambiar. Señalar al profesor como culpable no ayudará
a encontrar la solución al problema de su hijo, sino
que dañará la relación entre usted y el
profesor, lo que se transformará en un obstáculo
importante en la comunicación. En estas situaciones se
produce un bloqueo en la comunicación y el resultado
es que cada parte tiende a mantenerse en forma intransigente
en su posición frente a los problemas sin escuchar la
argumentación del otro. La obstinación es una
de las características que más daña las
relaciones, y en este caso el resultado más dramático
es que se pierde la perspectiva de que lo más importante
es el niño y es él quien, finalmente, terminará
pagando la cuenta.
3. ¿Nos informamos lo suficiente antes de actuar?
Cuando
hay un problema, para poder solucionarlo bien, es necesario
poder contar con toda la información que se requiere.
Por ello, es necesario mantener un muy buen nivel de autocontrol
y postergar lo que nos parece urgente decir, hasta saber lo
que piensan realmente los profesores frente al problema. Muchas
veces los niños en situaciones problemáticas,
por temor, tienden a minimizar lo sucedido o a omitir parte
de la información.
Escuchar
a los profesores hará que se sientan valorados y disminuirá
la tensión que existe generalmente en las situaciones
conflictivas, a su vez generará en el profesor una actitud
de apertura a las soluciones y a la información que nosotros
como padres quisiéramos aportar.
4. ¿Cuándo pedir apoyo al colegio?
Cuando
los niños enfrentan situaciones críticas en la
escuela, muchas veces los padres nos ofuscamos, perdemos la
esperanza y no buscamos ayuda. En estas situaciones, es necesario
pedir al profesor orientaciones que permitan elaborar las situaciones
difíciles de los hijos y buscar soluciones en forma conjunta.
También es de gran utilidad contrastar aquellas alternativas
de solución que se nos ocurren a nosotros, para generar
los cambios deseados. Hay que comprender que toda crisis puede
ser vivida como una oportunidad de crecimiento y de cambio y
no vivirla como un callejón sin salida.
Frente
a situaciones difíciles y después de haber conversado
con los profesores, es muy importante transmitir a nuestros
hijos una actitud activa de solución y esperanza, no
asumir una actitud castigadora y evitar que el niño se
sienta en el banquillo de los acusados. En muchas ocasiones
la presencia del niño, cuando los padres y profesores
están conversando, puede ser iluminadora y darle más
fuerza a los acuerdos a los que se llegue.
5. ¿Cómo plantear los desacuerdos?
Por
buena que sea la relación de los padres con el colegio,
lo normal es que a veces se planteen algunos desacuerdos. Si
usted tiene que plantear un desacuerdo a un profesor, tenga
presente que el cómo se dicen las cosas es tan importante
como lo que se dice.
Si
quiere ser escuchado(a) cuide que su forma de entregar el mensaje
sea respetuosa y ponga atención que lo que esta diciendo
está siendo bien interpretado. De posibilidades de diálogo,
de manera que el profesor o profesora, puedan decir lo que piensan
de la situación.
6. ¿Cómo reaccionamos frente a la información
negativa?
Cuando
nos dan información de nuestros hijos que no nos gusta,
esto produce generalmente frustración y en muchas ocasiones
rabia con el niño. Muchos padres cuentan haber castigado
violentamente a sus hijos después de una entrevista con
el profesor, y luego haberse arrepentido. Cuando el niño
es castigado por culpa de la escuela, su relación con
la escuela se hace cada vez más difícil, porque
ve al colegio como una fuente de castigo, que echa a perder
la relación con sus padres y entonces el niño
puede llegar a odiar al colegio, no solo porque le va mal sino
porque daña su vida familiar. En este sentido, hay que
evitar que el niño asocie escuela con castigo.
PARTE III
1.
¿Cómo evoluciona la participación de los
padres en la escuela?
Cuando
los niños son pequeños les gusta que sus padres
asistan a la escuela. Se sienten orgullosos y les resulta muy
tranquilizador sentir la presencia cercana de ellos. Por ejemplo,
los niños agradecen cuando los pueden ir a dejar o buscar.
Esta necesidad de sentir a sus padres cercanos a su colegio,
va disminuyendo con la edad ya que los niños van queriendo
más autonomía y especialmente si tienen dificultades,
tratan de evitar el contacto entre la escuela y la familia.
No
es raro que escondan libretas de comunicaciones y “olviden”
avisar ciertas reuniones. Especialmente en la adolescencia,
requieren de mayor distancia, pero igual es importante estar
disponible a las llamadas de la escuela y a las peticiones del
hijo. Sin embargo, en contraposición, a los padres les
parece más necesario acercarse en la adolescencia porque
los temas que surgen son más conflictivos, pero esta
acercamiento será más difícil si no hay
una historia previa de participación.
2.
¿Qué conductas de los padres facilitan una alianza
con la escuela?
Cuando
se les pide a los profesores que describan a los padres con
los cuales trabajan bien, en equipo, destacan características
tales como: que se comprometen con la educación de sus
hijos, que son comprensivos y abiertos hacia los profesores
, que no se limitan a confrontarlos y criticarlos, y que participan
en las actividades de la escuela.
Mantener
una buena relación con el colegio, supone de los padres
una actitud cooperadora; esto no quiere decir que tengan que
pasar metidos en el colegio, pero si supone que ambos padres
asistan en lo posible, cada vez que son citados, ya sea a reuniones
de apoderados o a entrevistas personales. A pesar que muchas
veces los padres tienen problemas para asistir, es importante
que envíen un mensaje o una explicación. En este
sentido es fundamental que las ausencias de los padres sean
percibidas por los profesores como causadas por obstáculos
reales y no como falta de interés.
Sacar
testimonios de niños que estaban más arriba y
ponerlos acá, para que no queden todos juntos. ESTO YA
ESTÁ HECHO
Otro
aspecto importante a cuidar es la veracidad. Cuando los padres
mienten y los profesores se sienten engañados, no sólo
se está afectando la relación entre ambos, sino
que se está legitimando frente a los hijos la mentira
como una forma de salir de los problemas
3. ¿Qué efectos positivos tiene la participación
de los padres?
La participación de los padres tiene importantes efectos
positivos: por una parte mejora la relación con el profesor,
porque es una señal fuerte que dice: “Estoy comprometido
o me importa y valoro lo que sucede en la escuela”. Otro
efecto de la participación de los padres tiene que ver
con el nivel de información que adquieren, el conocimiento
de la realidad concreta de lo que están haciendo sus
hijos, las metas que se quieren lograr y cómo apoyarlas,
facilitando así un lenguaje común con los profesores
e hijos.
Una
ventaja que no es menor, de una alianza temprana familia-escuela,
es la relación de conocimiento y amistad que se va desarrollando
con los papás de los compañeros de los hijos.
Conocer a los compañeros y sus familias, además
de producir un lazo de afecto que es importante y que puede
significar un apoyo mutuo entre los niños, permite tener
un conocimiento de quiénes son los amigos de nuestros
hijos.
4. Cierre
El
paso por la escuela es para cada niño diferente, pero
sin duda para todos ellos su vida escolar constituye una larga
y marcadora experiencia que tendrá una influencia decisiva
en la construcción de su proyecto personal. Para algunos
será una historia cargada de éxitos y buenos recuerdos,
en tanto para otros será una experiencia difícil
y dolorosa.
En
este recorrido juegan una influencia decisiva la familia y la
escuela; se puede decir entonces que la educación de
un niño es un desafío conjunto para ambos sistemas.
Es
importante entonces que el niño perciba el compromiso
de sus padres con la tarea educativa y se sienta acompañado
por ellos en sus experiencias escolares.
|